Hace muchos años un mago tenía un rubí mágico que le concedía todos sus deseos, pero él solo lo usaba para hacer cosas buenas, como por ejemplo para hacer cosas para quien no lo tiene, como: comida para el orfanato, juguetes para los pobres, ropa para la residencia de ancianos etc...
Un día de verano el general del ejercito se entero del secreto del rubí y quiso quitárselo para hacerse rey. Un amigo del mago le aviso, y al mago le dio tiempo a esconder el rubí. Cuando llegaron no lo encontraron y entonces el mago se fue a otra ciudad a hacer el bien por los demás.
Moraleja cuando tengas un tesoro no lo dejes para ti solo, sino compártelo con los demás.
Todos fueron felices y comieron perdices. Colorín colorado este cuento se ha acabado.
El que no levante el culo se le quedará pegado.